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Boletín del Trabajo 7
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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“La OIT y Costa Rica comparten un credo común”, dijo el Presidente Arias en Foro de conmemoración del 90° aniversario de la OIT

En la imagen: El Director Subregional de la OIT, Virgilio Levaggi y el Director Regional de la OIT, Jean Maninat, hacen entrega de un reloj conmemorativo al Señor Presidente Oscar Arias
San José – “La OIT y Costa Rica comparten un credo común”, aseguró el Presidente de este país, Oscar Arias, en el marco de la inauguración de un foro subregional tripartito convocado en el marco de las conmemoraciones del 90° aniversario de la Organización Internacional del Trabajo.
El mandatario de Costa Rica destacó ante delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, incluidos ministros del Trabajo de la subregión y miembros de su Consejo de Gobierno, que “por casi un siglo, la autoridad y la experiencia de esta organización han sido antorchas capaces de iluminar el camino de la humanidad, aún en medio de la más insondable oscuridad”.
Unos 60 delegados tripartitos participaron en el “Foro Subregional de Diálogo Social: Respuesta a la Crisis”, que concluyó este jueves en la capital costarricense. Arias se refirió a las acciones para enfrentar la actual crisis y destacó que la estrategia ideal debe ser “flexible y pluralista”, además adelantó que “estamos conscientes de que ningún plan puede estar escrito en piedra”. En la oportunidad, el mandatario detalló los alcances del Plan Escudo propuesto por su Gobierno para hacer frente a esta crisis.
“Ahora que libramos una lucha frontal contra los fantasmas de la pobreza, la quiebra de empresas y el desempleo, necesitamos más que nunca del consejo y del apoyo de nuestros aliados”, añadió.
El Presidente costarricense también se refirió a la necesidad de contar con el respaldo de los interlocutores sociales para contribuir a enfrentar la crisis. “El compromiso y el sacrificio de los gobiernos, los empresarios y los trabajadores, son decisivos en esta hora crucial para la humanidad”, añadió.
“Pero si en tiempos normales esa mesa puede sostenerse sobre 3 patas, en tiempos de crisis difícilmente podrá resistir sin un cuarto soporte que la haga más fuerte y más firme. Ese cuarto soporte es la Organización Internacional de Trabajo”, añadió Oscar Arias en su discurso.
“El empleo es el corazón de la paz”, dijo al concluir su discurso.
En su discurso de inauguración, el Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Jean Maninat, destacó que “ahora cuando estamos desafiados a enfrentar la crisis, debemos pensar también en que estamos trabajando por la paz y la democracia”.
Maninat planteó a los delegados tripartitos presentes en el Foro convocado por la OIT que “los gobiernos han adoptado medidas contracíclicas que contemplan colocar recursos para la generación de empleo y la preservación del poder adquisitivo, en especial de los más vulnerables. Aún es pronto para saber cuál será el efecto de estas medidas. Pero sostenemos que apuntan en la dirección correcta”.
El representante de la OIT agregó que “la llegada de esta crisis reitera una vez más la necesidad de dialogar, de promover el diálogo social entre los actores de la economía real. En la OIT creemos firmemente en el valor del diálogo, y abogamos por la búsqueda de soluciones concertadas”. Según informó a los participantes en el encuentro, en América Latina podrían sumarse a las filas del desempleo entre 2,3 y 3,2 millones de personas, si es que la crisis se profundiza y no se logra combatir en forma efectiva sus efectos.
“Es necesario entonces poner en práctica estrategias para evitar que estos pronósticos se cumplan, poner el empleo y el trabajo decente en el centro de las políticas”, planteó Maninat.
Discurso del Presidente Oscar Arias. |
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jueves, 14 de mayo de 2009 |
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Día del Trabajo De Versalles a Londres
Por Virgilio Levaggi, Director de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana
A raíz de la revolución industrial surge la necesidad de establecer la jornada laboral de 8 horas. Desde hace más de 120 años el 1° de mayo está vinculado a dicha jornada y más genéricamente al trabajo: actividad a través de la cual la mayoría de los seres humanos conseguimos satisfacer nuestras necesidades básicas y las de nuestros familiares.
Además, el trabajo es el medio princi pal por el que los individuos buscamos realizarnos personalmente, insertarnos socialmente y ser económicamente provechosos.
Con la evolución de las formas de producción el trabajo desarrolla una institucionalidad tal (derechos, obligaciones, escalas salariales, relaciones laborales, acceso a la protección social, tipos de empresa, entre otros componentes) que puede hablarse, con propiedad, de mundo laboral.
Vinculada a ese mundo -desde hace 90 años- está la OIT, procurando contribuir con la paz universal a través de la promoción de la justicia social. Valor éste de innegable actualidad hoy: cuando la humanidad enfrenta la primera crisis financiera mundial que ha afectado a todas las economías y que ha generado una crisis del empleo que hiere a millones en el planeta.
Conviene recordar lo señalado por la Declaración del G-20 en Londres, el mes pasado: “Reconocemos la dimensión humana que tiene la crisis. Nos comprometemos a apoyar a aquellos afectados por la crisis mediante la creación de oportunidades de empleo y mediante medidas de apoyo a los ingresos. Construiremos un mercado laboral justo y favorable para las familias, hombres y mujeres. (…) Apoyaremos el empleo estimulando el crecimiento, la inversión en educación y la formación, y mediante políticas activas para el mercado laboral centradas en los más vulnerables. Hacemos un llamamiento a la Organización Internacional del Trabajo para que, trabajando con otras organizaciones competentes, haga una valoración sobre las medidas tomadas y las que sean necesarias para el futuro”.
En 1919 las negociaciones del Tratado de Versalles contemplaron la abolición gradual de las barreras aduaneras e instauraron la OIT. Comercio y trabajo son dos temas aún hoy prioritarios en la agenda internacional, como lo demuestra la referida Declaración de Londres.
A propósito de tal instauración señala el historiador Pirenne: “Era una iniciativa atrevida y feliz. La OIT, organismo independiente, aunque teóricamente integrado en la Sociedad de Naciones, introducía un principio nuevo en cuanto a representación de los estados miembros: cada uno de ellos enviaba cuatro delegados, dos de los cuales representaban al gobierno, uno a la clase patronal y uno a la clase obrera. La labor de la OIT consistía en proponer a los estados las reformas relativas a la organización del trabajo”.
Hace 90 años se realizó la Primera Conferencia Internacional del Trabajo (Washington DC) y aprobó 6 convenios internacionales, siendo el primero sobre la jornada laboral de 8 horas en la industria. Los otros fueron sobre desempleo, protección de la maternidad y trabajo nocturno de niños y mujeres.
Desde hace 10 años, un latinoamericano, Juan Somavia dirige la OIT y ha logrado que la actividad normativa de la institución así como la cooperación técnica que ofrece se orienten por el concepto de trabajo decente.
Dicho trabajo debe ser ajustado a cada realidad nacional de acuerdo a su evolución. El mismo tiene cuatro objetivos estratégicos: a) promoción de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que el Director-General define como “mandato histórico de la OIT”; b) creación de empleo; que considera “mandato político, aquel que viene de la calle, de las personas”; c) protección social; que entiende como “mandato ético” y d) diálogo social, al que señala como “principio organizativo de la OIT”.
De Versalles a Londres la lucha por justicia social es una constante en la que la humanidad debe perseverar. En la globalización, la promoción del trabajo decente parece el mejor camino para promover un desarrollo sustentable que merezca el calificativo de humano pues pone al centro de los esfuerzos por progresar a las personas y su trabajo. |
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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90 años de trabajo por la justicia social
Mensaje del Director General de la OIT, Juan Somavia, en conmemoración del 90° Aniversario
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) conmemoró su 90° aniversario en la semana del 21 al 28 de abril, en medio de la peor crisis financiera y de empleo desde la Gran Depresión. Durante este período, se realizaron eventos conmemorativos en más de 100 países alrededor del mundo que convergieron bajo el tema común del diálogo social y el trabajo decente para una globalización equitativa. En nuestra subregión se destacó la experiencia puesta al servicio de sectores claves para la justicia social.
90 años de experiencia puestos al servicio de la protección social de los trabajadores independientes o por cuenta propia
En la foto: Señor Sergio Velasco, Especialista de Seguridad Social de la Oficina Subregional de la OIT; Sr. Virgilio Levaggi, Director de la Oficina Subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana;, Sr. Efraín Bu, Director del Instituto Hondureño de Seguridad Social; Sr. Manuel Zelaya, Presidente de la República de Honduras y la Sra. Mayra Mejía, Ministra de Trabajo de Honduras.
El Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, encabezó el 21 de abril el lanzamiento oficial del Régimen Especial de Afiliación Progresiva de Trabajadores Independientes o Autónomos a la Seguridad Social, una actividad enmarcada en las conmemoraciones de los 90 años de la OIT y de los 50 años del Instituto Hondureño de Seguridad Social.
90 años de experiencia al servicio de la generación intensiva de puestos de trabajo en el medio rural “La coyuntura internacional ofrece a la OIT la oportunidad de ofrecer sus 90 años de historia al servicio de la impostergable tarea de poner en marcha medidas que contribuyan con la preservación y creación de más y mejores puestos de trabajo”, fueron las palabras con las que el director de la Oficina Subregional de la OIT, Virgilio Levaggi, inauguró el curso-taller Planificación Integral de Acceso Rural, Contratación Comunitaria y Fomento de las MyPEs, en San José de Costa Rica el 20 de abril, en el marco de la conmemoración del 90° aniversario de la OIT.
90 años de experiencia puestos al servicio de la no discriminación y ahora apoyando una política sindical respecto del VIH/SIDA La OIT celebró la firma de una Declaración Conjunta de compromiso de las y los trabajadores de Honduras con la respuesta a VIH/SIDA el 22 de abril. El compromiso fue asumido por las tres confederaciones de trabajadores del país, miembros de la OIT: Central General de Trabajadores (CGT), Central de Trabajadores de Honduras (CTH) y Central Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH).
90 años de experiencia puestos al servicio de la promoción del diálogo social para enfrentar la crisis en Centroamérica y República Dominicana En Antigua, Guatemala, inició el 21 de abril el taller Bipartito preparatorio para el Foro Subregional de Diálogo sobre Crisis y Empleo. En esta reunión participaron 20 representantes de empleadores y trabajadores. El tema principal fue la crisis y el diálogo social. Como resultado de este Foro los Empleadores y Trabajadores establecieron por separado 10 prioridades de cara a la crisis, además se acordó una propuesta para el establecimiento de un comité consultivo tripartito subregional de diálogo social. En la reunión se emitió una Declaración Conjunta con motivo del 90° aniversario de la OIT.
90 años de experiencia al servicio de la Libertad Sindical y la Negociación Colectiva El viernes 24 de abril se presentó el estudio “La Libertad Sindical y la Negociación Colectiva en Centroamérica, Panamá y República Dominicana – un Panorama de su Estado Actual” en República Dominicana. El evento contó con la presencia del Director de la Oficina Subregional de la OIT, Virgilio Levaggi y de dos autores del estudio, Kirsten-Maria Schapira Felderhoff, Especialista en Normas Internacionales del Trabajo y Juan Manuel Sepúlveda, Especialista de Actividades con los Trabajadores.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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¿Cuáles desafíos enfrenta la OIT a sus 90 años?
Les preguntamos a nuestros colaboradores su opinión respecto de los desafíos que enfrenta la OIT para los próximos 5 años. Conozcamos las diferentes perspectivas que nos ofrecieron.
María José Chamorro, Especialista de Género
A todas las brechas siguientes, se suma la brecha de género, que se expresa en múltiples brechas que cruzan todas y cada una de las dimensiones señaladas y sitúan a las mujeres trabajadoras en condiciones de clara desventaja y discriminación. Así, la brecha del empleo en términos de género se manifiesta en la brecha de participación, puesto que la proporción de mujeres que se han incorporado al mercado de trabajo, a pesar de haber crecido sostenidamente durante las últimas décadas, sigue siendo inferior a la proporción de hombres; la brecha de informalidad, que refleja la mayor proporción de mujeres que de hombres en la economía informal, y dentro de ella en los sectores más precarios como los trabajadores por cuenta propia y trabajadores familiares no remunerados; la brecha salarial, que revela cómo las mujeres siguen teniendo salarios inferiores a los hombres en todo el mundo; la brecha de los derechos, que se expresa en múltiples discriminaciones como el despido o la no contratación por embarazo o, simplemente por ser mujer joven y por tanto tener alta probabilidad de que eso suceda; la brecha de la protección social, que revela cómo las mujeres siguen ocupando el grupo de trabajadores con mayor representación en los no cubiertos por ningún sistema de protección; la brecha del diálogo social, que se expresa en la escasa participación de mujeres en los puestos de decisión de las organizaciones de trabajadores y empleadores, y por ende, en los órganos de diálogo social existentes en la región y en sus agendas; la brecha cultural, que se expresa en el mantenimiento de los roles tradicionales de hombre-proveedor y mujer-cuidadora que ya no responden a la realidad de la familia y el mercado de trabajo y que siguen cargando a la mujer con la responsabilidad del cuido y el trabajo reproductivo y negando el papel fundamental del aporte económico de la mujer a los hogares.
Adolfo Ciudad Reynaud, Especialista en Legislación Laboral, Administración del Trabajo y Diálogo Social
En la actual coyuntura el principal desafío en materia de legislación y administración del trabajo es contribuir al respeto y cumplimiento efectivo de las normas sobre derechos laborales y, muy especialmente, sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Para encarar tal desafío de hacer respetar y cumplir efectivamente la legislación laboral resulta necesario la modernización y el fortalecimiento de los sistemas nacionales de inspección del trabajo, la conciliación y mediación administrativa, así como la mejora de la efectividad y celeridad de los sistemas de administración de justicia. Ese proceso debe estar acompañado por la adecuación de las legislaciones nacionales a los Convenios de la OIT ratificados por los países de la subregión, atendiendo los comentarios de los órganos de control de la organización, con el objeto que las legislaciones nacionales estén en armonía con las normas internacionales. Así mismo constituye un desafío fortalecer los mecanismos institucionales de diálogo social y la promoción de una cultura de diálogo y cooperación en torno a los temas incluidos en los Programas de Trabajo Decente que han sido consensuados.
Leonardo Ferreira Neves, Especialista en Política Económica e Instituciones del Mercado de Trabajo
En la actual coyuntura el principal desafío en materia de empleo en los próximos 5 años es colocar la generación de más y mejores empleos en el centro de las decisiones de políticas económicas, como variable instrumental para el desarrollo socioeconómico a largo plazo y el crecimiento sostenible con mayor equidad social.
Ello significa reconocer la importancia de una política de competitividad sistémica para la superación de los problemas de empleo en el largo plazo. En este sentido, las políticas activas de mercado de trabajo desempeñan un rol fundamental para el funcionamiento más eficiente y equitativo del mercado laboral en un mundo cambiante, contribuyendo a conciliar el objetivo de una inserción competitiva en la economía mundial con el desarrollo productivo de sectores más intensivos en mano de obra y el fortalecimiento del mercado doméstico, y por ende conciliar la expansión del empleo con el crecimiento de la productividad laboral.
Es estratégico, por tanto, colocar el objetivo empleo en el ámbito de la formulación de las políticas económicas, como eje de la gestión macroeconómica, estimulando de esa manera el estudio de medidas para tornar el crecimiento más intensivo en empleo.
Fernando García Granara, ATP Proyecto de Fortalecimiento del Servicio Civil
En la actual coyuntura el principal desafío para la inspección del trabajo consiste en brindar adecuada respuesta a la necesidad de garantía de protección y cumplimiento laboral, frente a los cambios en el mundo del trabajo y a la escasez de recursos que se asignan al servicio público de inspección.
Afrontar este desafío requiere asumir que el cumplimiento de la ley y de los derechos laborales constituye un eje básico en el desarrollo social y económico, y que es necesario afianzar los mecanismos institucionales para lograr y mantener una participación activa de empleadores, trabajadores, entidades públicas y privadas con tal propósito.
En la actual coyuntura el principal desafío para la inspección del trabajo consiste en brindar adecuada respuesta a la necesidad de garantía de protección y cumplimiento laboral, frente a los cambios en el mundo del trabajo y a la escasez de recursos que se asignan al servicio público de inspección.
Afrontar este desafío requiere asumir que el cumplimiento de la ley y de los derechos laborales constituye un eje básico en el desarrollo social y económico, y es necesario afianzar los mecanismos institucionales para lograr y mantener una participación activa de empleadores, trabajadores y entidades públicas y privadas con tal propósito.
Jesús de la Peña, ATP Proyecto Erradicación del Trabajo Infantil
En la actual coyuntura, los principales desafíos para el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) en América Central, República Dominicana y Haití en los próximos cinco años son cumplir las metas establecidas en la Agenda Hemisférica y conseguir la prevención y erradicación del trabajo infantil en los pueblos indígenas.
Basados en los principios y derechos fundamentales en el trabajo, la Agenda Hemisférica 2006-2015 para generar Trabajo Decente en las Américas recoge, entre otros compromisos: eliminar las peores formas de trabajo infantil para el año 2015 y eliminar todo el trabajo infantil para el año 2020. Estas metas corresponden a lo establecido en los Convenios de la OIT núm. 182 sobre las peores formas de trabajo infantil y núm. 138 sobre edad mínima de admisión al empleo.
La erradicación del trabajo infantil indígena es otro de nuestros grandes retos. En cumplimiento del Convenio núm. 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos indígenas, las iniciativas en este campo deberán adaptarse a las culturas de los pueblos originarios, contribuyendo a fortalecer sus derechos y a desarrollar todo su potencial.
Álvaro Ramírez, ATP Proyecto de Dialogo Social
En la actual coyuntura el principal desafío en materia de diálogo social es reivindicar su eficacia como herramienta democrática para la construcción de soluciones compartidas de cara a la crisis.
Ana Catalina Ramírez, Punto Focal VIH-Sida en el mundo del trabajo
En la actual coyuntura el principal desafío para el Programa sobre el VIH/Sida en el Mundo del Trabajo en los próximos 5 años es consolidar en la agenda de los Constituyentes de la OIT programas sostenibles que den cuenta de las oportunidades que ofrece el lugar de trabajo para la prevención del VIH, el acceso al tratamiento y la lucha contra la discriminación. Asimismo, se espera que estos programas se acompañen de políticas nacionales en las cuales el trabajo decente sea una pieza estratégica fundamental para atenuar los efectos sociales y económicos de la epidemia.
Juan Manuel Sepúlveda, Especialista de Actividades con los Trabajadores
En la actual coyuntura el principal desafío para los próximos 5 años es iniciar el camino de superación de las brechas y desigualdades existentes en América Central. En primer lugar la brecha del empleo, que se expresa en alrededor del 55% de centroamericanos desempleados o desempeñándose en la economía informal; la brecha de los derechos que se expresa en la denegación del derecho de libertad sindical y de negociación colectiva; la brecha de la protección social, que se traduce en que el 80% de los/as trabajadores/as centroamericanos carecen del amparo de mecanismos de protección social adecuados; la brecha del dialogo social, que pone de relieve el déficit de representación en el mundo laboral y la exclusión consecuente de amplios segmentos de trabajadores/as de los procesos de diálogo e integración social; la brecha cultural que envuelve a las anteriores y las hace resistentes al dialogo separando los ámbitos de la economía y de la sociedad en instituciones, lenguajes y prácticas incomunicables.

Bente Sorensen, ATP Proyecto Verificación Libro Blanco.
En la actual coyuntura el principal desafío en materia de derechos laborales es promover el compromiso de respeto por las normas que regulan el mundo del trabajo.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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Una placa conmemorativa celebra los 90 años de la OIT y de los 40 años de la Oficina Subregional en San José  De izq. a der.: El Director Regional de la OIT, Jean Maninat, el Ministro del Trabajo de Costa Rica, Francisco Morales, el Director Subregional de la OIT, Virgilio Levaggi, y el Vicealcalde de San José, Gonzalo Ramírez Guier.
San José – “Sin trabajo decente no hay justicia social, sin justicia social no hay democracia”, dice una placa conmemorativa develada este martes en la Plaza de las Garantías Sociales de la capital de Costa Rica, que conmemora los 90 años desde la fundación de la OIT y los 40 años desde la instalación de una Oficina Subregional en este país.
“La humanidad no estaría donde está hoy si no hubiera sido por la OIT”, dijo el Ministro del Trabajo y Seguridad Social de Costa Rica, Francisco Morales. “Creemos en ese valor supremo que es el trabajo humano”, agregó.
El acto contó también con la presencia de representantes de trabajadores y empleadores, de representantes municipales, de juristas y ex ministros, así como del Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Jean Maninat, y del Director de la Oficina Subregional para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana con sede en esta ciudad, Virgilio Levaggi.
La Plaza de las Garantías Sociales está ubicada en el centro de la capital costarricense, y la instalación de la placa en este sitio fue una iniciativa compartida del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de este país, de la OIT y de la Municipalidad de San José.
“San José se regocija hoy de participar en la conmemoración del aniversario de la OIT y del 40 aniversario de la instalación de la oficina en Costa Rica”, destacó el Vicealcalde de la Municipalidad de esta ciudad, Gonzalo Ramírez Guier, al intervenir en el acto realizado al aire libre. También destacó en forma especial el hecho que la placa estuviera instalada justamente en una plaza dedicada a recordar la lucha por las garantías sociales en este país.
Ramírez Guier recalcó el compromiso de la Municipalidad con los “ingredientes esenciales” de un trabajo digno en condiciones de libertad, dignidad, seguridad y equidad y planteó la importancia de contar con un empleo que “no sea solamente para ganar el sustento”, sino que también constituya “una fórmula para que el ser humano crezca y se desarrolle”.
Por su parte, el Director Subregional de la OIT, Virgilio Levaggi, destacó el hecho que la placa esté en una plaza “que evoca la promulgación y la permanencia de las reformas que aseguran a los costarricenses un conjunto de garantías sociales”.
También recordó que desde la OIT “buscamos apoyar a los gobiernos, empleadores y trabajadores de los Estados Miembros de la subregión en la construcción de condiciones que permitan a la gente alcanzar un trabajo decente, pues ello contribuye a mejorar su calidad de vida”. |
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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Compartiendo conocimientos y creando capacidades para la igualdad de género y trabajo decente para todos y todas.

La superación de todas las formas de desigualdad y la promoción de estilos de crecimiento que promuevan el Desarrollo Humano y generen Trabajo Decente para las mujeres, representa un objetivo transversal para la OIT, el cual ha sido recogido en el informe del Director General “Trabajo decente en las Américas: una agenda hemisférica 2006-2015” (AHTD) aprobado tripartidamente en la XVI Reunión Regional Americana en mayo de 2006.
La Agenda Hemisférica ha identificado los principales desafíos que enfrenta la región para generar Trabajo Decente y entre éstos ha reconocido la igualdad de género como un objetivo transversal y al mismo tiempo un área específica de intervención a través de políticas articuladas que permitan aumentar la participación laboral y la ocupación de las mujeres, disminuir la brecha de ingresos y de informalidad por sexo.
En este contexto, la Oficina Subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana organizó el Taller “Compartiendo conocimientos y creando capacidades para lograr la igualdad de género y trabajo decente para todos y todas” en San José de Costa Rica entre el 30 de marzo y el 2 de abril del 2009.
Este evento se presenta como un esfuerzo tripartito de carácter intra e intersectorial para fomentar la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo laboral.
Los objetivos generales del Taller se dirigen a:
- El intercambio y conocimiento de experiencias subregionales sobre la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres en los tres sectores representados: organizaciones de empleadores, de trabajadores y ministerios de trabajo.
- El fortalecimiento de las capacidades de los mandantes de la OIT.
- Definición consensuada de estrategias y líneas de acción prioritarias.
Alrededor de treinta personas procedentes Centroamérica y República Dominicana, pertenecientes a los constituyentes de la OIT, se dieron cita en este Taller y pudieron compartir y visibilizar tanto las “complicidades” como los “nudos” que enfrentan en su quehacer diario.
En este sentido, esta experiencia de trabajo conjunto extrajo retos y desafíos prioritarios en torno al fortalecimiento de los procesos de institucionalización del enfoque de género en el mundo laboral y en concreto, en el trabajo que realizan los distintos mandantes de la OIT.
Otro rasgo característico y vertebral de este Taller ha sido la metodología empleada a lo largo de los cuatro días de trabajo. Las diversas técnicas y dinámicas participativas llevadas a cabo constituyeron las herramientas y vehículos clave para el intercambio de los distintos conocimientos y la generación de capacidades. De esta manera, el taller se convirtió en un espacio de discusión y construcción colectiva de conocimientos que se espera, represente un primer paso para desarrollar posteriores acciones y encuentros encaminados a la consecución de la igualdad de género y la reducción de las brechas persistentes.
Se concluye reconociendo la creación de una Red de Trabajo tripartito a nivel subregional junto con un conjunto de propuestas y compromisos adquiridos en la finalización del Taller.
La OIT elaborará la sistematización de todo el proceso para dar cuenta de los principales resultados, propuestas y líneas de acción obtenidas, a la vez que se espera que este encuentro pueda convertirse en una buena práctica de la organización y una propuesta replicable en cuanto a la metodología aplicada.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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Trascendencia de los Programas de Trabajo Decente por país en América Central
Adolfo Ciudad Reynaud, Especialista en Legislación Laboral, Administración del Trabajo y Diálogo Social
El propósito fundamental de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es lograr que todas las mujeres y los hombres puedan acceder a un trabajo decente. El trabajo decente consiste en mejorar las oportunidades que deben tener todos para conseguir un empleo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
Esto implica un trabajo con libertad sindical, igualdad y no discriminación, sin trabajo forzoso ni trabajo infantil, sujeto a la legislación laboral, protección social, observancia de los salarios mínimos, formación profesional, promoción del empleo, negociación colectiva y diálogo social, entre otros. La asistencia que brinda la OIT a los países de la subregión con miras a la consecución de los objetivos del trabajo decente se está efectuando a través de la preparación de Programas de Trabajo Decente por País (PTDP). Estos programas permiten organizar los diversos ámbitos técnicos con los que cuenta la OIT, los medios de acción y los recursos disponibles para brindar una asistencia técnica integral a cada país, de acuerdo a sus propias prioridades y necesidades.
Las ventajas que ofrecen los PTDP son múltiples. En primer lugar permite que los constituyentes decidan la cooperación técnica que requieren de la Oficina de la OIT, en aquellos temas que consideran prioritarios. En segundo lugar, reproduce la estructura tripartita de la OIT a escala nacional en la medida que son los propios constituyentes los que adoptan las decisiones respecto de los temas sobre los que requieren asistencia técnica. Esto legitima las decisiones adoptadas y compromete a los constituyentes en la ejecución del programa adoptado. Así mismo, el proceso de adopción del PTDP, y su ejecución, se convierte en un importante ejercicio de diálogo social y de participación democrática.
En América Central se han firmado durante el año 2007 cuatro Programas de Trabajo Decente por País: en República Dominicana (8 de agosto), Honduras (15 de agosto), El Salvador (23 de octubre) y Panamá (6 de diciembre); en tanto que en el año 2008 en Nicaragua (10 de setiembre). En Costa Rica se vienen sosteniendo intensas conversaciones entre los actores tripartitos con miras a la adopción de un PTDP y en Guatemala se ha comenzado a explorar la posibilidad de la suscripción de uno.
En todos estos PTDP, los constituyentes han identificado determinadas prioridades nacionales que constituyen objetivos de largo o mediano plazo en el país, que parten de la situación concreta de cada Estado Miembro, y se basan en las necesidades, problemas u oportunidades propias de cada realidad nacional. En definitiva, son aquellos temas en los que todos los sectores (gobierno, empleadores y trabajadores) han estado de acuerdo en solucionarlos de una forma determinada, con productos y actividades específicas.
La experiencia acumulada durante la negociación y adopción de los PTDP aprobados, ha demostrado que en América Central la primera prioridad acordada ha sido la promoción del cumplimiento efectivo y la aplicación de las normas internacionales del trabajo ratificadas, y particularmente las referidas a convenios fundamentales y prioritarios, así como la ratificación de algunos convenios de relevancia nacional. Así mismo se ha acordado que el cumplimiento efectivo y aplicación de las normas internacionales de trabajo requiere que el derecho nacional se adecue plenamente a éstas, en función de los comentarios puntuales para cada uno de los países efectuados por la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT. Otro aspecto que se ha tenido en cuenta es la necesidad de modernización y fortalecimiento de la inspección del trabajo y de la administración de justicia, acordándose distintas acciones para su fortalecimiento y modernización. Otra de las prioridades acordadas en los PTDP ha sido la creación de mayores oportunidades de empleo decente, adoptándose acuerdos con el objeto de aumentar la empleabilidad de la fuerza laboral en empleos de calidad, así como eliminar las barreras que impiden la integración de ciertos grupos vulnerables al mercado laboral.
Un tercer bloque de prioridades de los PTDP aprobados está constituido por la ampliación y el fortalecimiento de la protección social para todos, destacando entre los temas incluidos la salud y seguridad en el trabajo, la mejora de las condiciones de trabajo (salarios mínimos, protección a la maternidad y la infancia, violencia y acoso en el trabajo, entre otros), y la seguridad social. También se valora el contar con una política de migraciones laborales basada en derechos y en la promoción de migraciones laborales regulares y ordenadas.
Finalmente, el fortalecimiento del diálogo social tripartito y bipartito conforma un cuarto bloque de prioridades de los referidos PTDP. Por lo general se busca fortalecer el órgano tripartito permanente de diálogo y concertación nacional a través de la ampliación de sus órganos y competencias, así como el fortalecimiento y coordinación con las demás instancias tripartitas nacionales creadas con fines específicos, como salarios, seguridad y salud en el trabajo y seguridad social, entre otros. También se ha prestado atención al desarrollo de competencias de las organizaciones de empleadores y de trabajadores para la formulación y ejecución de políticas, programas y estrategias de desarrollo sociolaboral.
Debe destacarse el valor que los PTDP aprobados tienen desde el punto de vista del fortalecimiento del diálogo social. Es un gran mérito que en todos los países mencionados se hayan generado las condiciones a través de sucesivas consultas sectoriales y tripartitas para delimitar por consenso el contenido y alcance de los programas de trabajo decente, en los que la Oficina Subregional de la OIT ha cumplido un importante rol catalizador.
En realidad, se tratan de acuerdos tripartitos de concertación nacional mediante los cuales los constituyentes de la OIT han escogido algunos temas prioritarios y han acordado trabajar juntos para la obtención de determinados resultados a través de diversas actividades.
Adicionalmente debe señalarse que en todos estos programas se ha establecido un órgano de seguimiento de los mismos, con el objeto de evaluar si los resultados previstos tripartitamente se han cumplido dentro del plazo acordado y en su defecto adoptar las previsiones para su obtención.
En definitiva, los PTDP aprobados tienen la virtud de asociar el diálogo social a los procesos de participación ciudadana que consolidan y fortalecen la democracia, mediante el compromiso de los actores sociales con determinadas políticas laborales en consonancia con los objetivos estratégicos de la OIT.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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El empleo juvenil en la subregión de Centroamérica, Panamá y República Dominicana: una asignatura pendiente
Leonardo Ferreira, Especialista en Política Económica e Instituciones del Mercado de Trabajo Rafael Muela, Experto Asociado en Empleo Juvenil
El panorama laboral se presenta para los jóvenes de Centroamérica, Panamá y República Dominicana como un gran desafío, en el que tendrán que sortear gran cantidad obstáculos para encontrar un empleo decente.
Con una población total de aproximadamente 10 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años (27% de la población total), poco más de la mitad económicamente activos (52%), representando una cuarta parte de la fuerza laboral total en la zona, el gran desafío es generar oportunidades de empleos productivos y trabajo decente para cerca de 3,4 millones de jóvenes que enfrentan problemas de desempleo u ocupación precaria (es decir, 3 de cada 10): alrededor de 630 mil desempleados, suponiendo un tasa de desempleo del 12,2%; y 2,8 millones de jóvenes ocupados en actividades vinculadas al sector informal. A ello debe añadirse que cerca de la cuarta parte de los jóvenes de la subregión ni estudia ni trabajan.
Ante este difícil panorama, y la irrupción de la crisis económica mundial, las respuestas políticas de los Gobiernos de los distintos países deben considerar la coyuntura económica desfavorable, y actuar en consecuencia, pero igualmente deben abordar con una perspectiva de largo plazo el tema del empleo juvenil, el cual es un problema estructural de la economía que, en término generales, no ha sido suficientemente considerado hasta la fecha por los responsables económicos y de del sector laboral de cada nación de esta subregión.
Enfrentar este problema es una necesidad inmediata, a causa de la especial vulnerabilidad de la población juvenil en el mercado de trabajo, que puede verse agravada por una situación de crisis económica mundial, como la actual.
En primer lugar, la referida vulnerabilidad viene dada por el hecho de que los jóvenes, generalmente, encuentran grandes dificultades para ingresar en el mercado de trabajo, principalmente debido a su falta de experiencia. Esta situación se hace aún más complicada en la actual situación de desaceleración económica, ya que las empresas reducen sus planes de inversión productiva y en gran medida el número de contrataciones.
En segundo término, es muy relevante el hecho de que los trabajadores jóvenes son los primeros en riesgo de perder sus empleos en situaciones económicas desfavorables, dado que son los despidos más baratos a causa de su poca antigüedad en la empresa, y por que son los empleados que, al carecer de mayor experiencia, representan una menor pérdida de capital humano que aquellos trabajadores más experimentados.
En este contexto, medidas para regular los incentivos a la contratación juvenil son menos eficaces que aquellas que apoyan e incentivan la permanencia de los jóvenes en la educación y la formación, como por ejemplo ocurre con el programa “Avancemos” en Costa Rica, que utiliza el método de las transferencias monetarias condicionadas.
Asimismo, medidas que apoyen el emprendedurismo, como puede ser el “Proyecto fomento de la empresarialidad entre jóvenes hondureños”, permitirían que los jóvenes que tengan cualquier tipo de iniciativa empresarial, consiguieran un empleo, además de contribuir con sus actividades a impulsar y estimular la economía del país.
Por último destacar que la formación técnica profesional, en particular los esquemas de formación dual, debe ser también una prioridad entre los planes de empleo, ya que propicia un incremento en la empleabilidad de los jóvenes, entre tanto no consiguen un empleo, y les ayuda a superar las barreras existentes por su falta de experiencia profesional. Este es el caso del programa Juventud y Empleo en República Dominicana, que incluye un periodo de pasantía tras una primera fase de aprendizaje teórico.
En definitiva, señalar que el empleo juvenil necesita ser abordado de forma decidida por parte de quienes ostentan las competencias en esta materia – no solo el Estado, sino también el sector privado, de modo que este periodo actual de crisis se convierta en una oportunidad para incorporar la perspectiva del empleo productivo y el trabajo decente de jóvenes en las políticas nacionales de los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, sendero para alcanzar sociedades más justas, más cohesionadas y más democráticas.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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Diálogo Social: Herramienta para el fortalecimiento de la democracia y la justicia social
Álvaro Ramírez, ATP Proyecto Diálogo Social
La vitalidad del diálogo social es un indicador inequívoco de la madurez democrática de las relaciones laborales y del sistema político. Es también una herramienta clave para la distribución más justa del ingreso nacional.
El diálogo social reduce la capacidad del Poder Público para adoptar decisiones unilaterales o autoritarias. Al hacer más participativa y transparente la formulación de la política pública, modifica las relaciones de poder entre los distintos actores del sistema político, incluyendo las organizaciones de empleadores y de trabajadores.
Las condiciones más importantes que permiten el diálogo social son:
- La existencia de organizaciones de trabajadores y de empleadores sólidas e independientes, con la capacidad técnica y el acceso a la información necesaria.
- La voluntad política y el compromiso de todas las partes interesadas.
- El respeto de la libertad sindical y la negociación colectiva.
- Un apoyo institucional adecuado.
Para que exista diálogo social, el Estado no puede adoptar un rol pasivo. Tampoco puede ni debe interferir con la autonomía colectiva de los actores sociales. Su deber es crear un entorno propicio que permita a las organizaciones autónomas de empleadores y de trabajadores actuar libremente y sin temor a represalias.
La manipulación política de los procesos de diálogo y la práctica antidemocrática de interferir con la autonomía de las organizaciones sindicales o empresariales constituyen causas frecuentes del fracaso y descrédito del diálogo social en la región.
¿Cuál es el estado del diálogo social en la Subregión?
La respuesta varía por país, no obstante el cuadro general no es alentador. El diálogo social en muchos casos es de carácter intermitente, no tienes raíces profundas y está permanentemente expuesto a los vaivenes políticos de cada nación. Las organizaciones de empleadores y trabajadores requieren fortalecerse. La capacidad de veto está mucho más desarrollada que la capacidad de propuesta. Este desequilibrio hace inviable el surgimiento de un modelo más cooperativo y duradero de diálogo social.
Abatir la desconfianza constituye uno de los principales desafíos para el relanzamiento del diálogo en la región. La frustración con procesos de diálogo que con frecuencia concluyen sin resultados y una imagen desfavorable de las contrapartes, han minado la confianza en el diálogo. El reto es demostrar con hechos, no palabras, que el diálogo social funciona. Que produce resultados concretos. Que sirve para resolver problemas sociales y económicos. Que contribuye a cambiar la vida de la gente.
En muchos países, sentarse en una mesa de diálogo representa una amenaza para los dirigentes. Con frecuencia sus propias bases los tachan de traidores o vendidos. Cambiar esta cultura de confrontación y promover un sistema en el que se valore la disposición a dialogar y la capacidad de lograr acuerdos es una necesidad imperiosa.
En este contexto inicia el Proyecto de Diálogo Social de OIT. Esta es una iniciativa financiada por el gobierno de los Estados Unidos dirigida al fortalecimiento del diálogo social en Centroamérica y la República Dominicana.
Tres son los principales resultados esperados: a)Fortalecimiento de las instituciones de diálogo social; b) fortalecimiento de los actores sociales; y c) promoción del diálogo a nivel sectorial o de empresa, incluyendo la negociación colectiva. Una agenda sin duda ambiciosa, pero pertinente y muy oportuna.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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La construcción de una cultura de respeto por los derechos laborales es tarea de todos
Bente Sorensen, CTA Proyecto de Verificación del Libro Blanco
Desde su creación hace 90 años, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha abogado por la aplicación - en cualquier rincón del mundo - de principios y derechos fundamentales en el trabajo con el propósito de asegurar estándares de vida aceptables para quienes trabajan, asegurar la justicia social y evitar la competencia desleal en el ámbito laboral.
Es un reto lograr que los derechos laborales efectivamente sean aplicados en su totalidad en todos los niveles y en los diversos países del mundo. Para ello, es esencial que las personas conozcan los derechos laborales, ya que el desconocimiento puede llevar al incumplimiento. Si la población, por ejemplo, no sabe cual es la edad mínima de admisión al empleo de los adolescentes, puede ser que no se contrate a los jóvenes por temor a entrar en conflicto con la ley, o bien, que exista una tolerancia hacia la utilización de mano de obra infantil de quienes deberían estar estudiando y no trabajando.
Pero ¿basta que la población conozca muy bien los derechos y lo que establece la ley? No, también hay que tener las actitudes correctas y aplicar tanto los conocimientos como las actitudes favorables. A veces existe una separación entre el saber, la actitud y la actuación. Los médicos que fuman muestran que tener muchos conocimientos, - en este caso sobre los daños que pueden causar el fumado -, no evita la actuación (el fumado). Así también es en el campo laboral.
Es necesario conocer los derechos, pero no es suficiente: se requiere construir una sociedad en que las actitudes hacia los derechos laborales sean positivas y en la cual las actuaciones sean acordes con el conocimiento y las actitudes favorables. En la construcción de una cultura de respeto por los derechos laborales pueden apoyar el conjunto de la sociedad y las personas individualmente, así como todas las instituciones.
La Organización Internacional de Trabajo ha establecido, entre otros, derechos fundamentales en el trabajo y a nivel mundial existe consenso sobre la necesidad de eliminar el trabajo infantil (Convenio 138 y 182); promover la equidad en el trabajo (Convenio 100 y 111); eliminar el trabajo forzoso (Convenio 29 y 105) y de promover el derecho a la libertad de asociación y negociación colectiva (Convenio 87 y 98).
Todas las personas individualmente, los trabajadores, los empleadores, los funcionarios públicos, tales como inspectores de trabajo, los maestros, los comunicadores y otros profesionales, requieren además contar con información precisa sobre cual es su papel en la promoción de los derechos laborales y sobre cómo actuar en caso que observar una violación de los derechos. Por eso, cada persona y cada sector deben revisar críticamente su conocimiento, actitud y participación en la promoción de los derechos laborales.
Como ejemplos, podemos mencionar que no basta si a alguna profesora le da lástima ver que los niños y las niñas están desperdiciando su oportunidad de educarse por estar trabajando, sino que requiere saber exactamente cómo actuar e intervenir ante esta situación. Asimismo, los sindicatos deben contar con suficientes conocimientos, actitudes favorables y estrategias específicas para promover y exigir la igualdad de remuneración entre mujeres y hombres. Igualmente, los inspectores de trabajo requieren contar con una actitud impecable frente al derecho a la libertad de asociación y negociación colectiva entre los sectores, para propiciar el goce de ese derecho. En los casos de explotación laboral que implican delitos penales, como la trata de personas y la explotación sexual comercial, la sociedad en su conjunto debe saber distinguir, en relación con los promotores, que se trata de delincuentes y no de personas que ofrecen legítimamente un empleo.
Educarse y educarnos en los ámbitos familiares, laborales y sociales sobre los derechos laborales es una tarea que compete a todos, y en esta tarea pueden apoyar mucho las diversas instancias de socialización y educación, como los medios de comunicación, las escuelas, las universidades, las ONGs y otras instancias. ¡Manos a la obra!
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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Centroamérica y República Dominicana:
Medio millón de personas podrían engrosar las filas del desempleo a causa de la crisis si no se ponen en práctica respuestas productivas, dice OIT
Cerca de medio millón de personas podrían sumarse a las filas del desempleo en Centroamérica y República Dominicana si no se ponen en marcha respuestas productivas generadoras de empleo y trabajo decente, advirtió un estudio que fue discutido en un foro convocado para conmemorar los 90 años de la OIT y los 40 años del establecimiento de la oficina subregional en San José.
Las consecuencias de la crisis internacional podrían causar un aumento de 3 puntos porcentuales en la tasa de desempleo de la subregión, de 6% en 2008 a un estimado de 9% en 2009, destacó el estudio “Impactos de la crisis mundial en el mercado laboral de Centroamérica y República Dominicana”, presentado por la OIT.
El estudio fue discutido en el marco del Foro de Diálogo Social para Centroamérica y República Dominicana, que se realizó en San José los días 6 y 7 de mayo con la presencia de representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores.
El estudio sobre el impacto de la crisis mundial en Centroamérica y República Dominicana, que fue presentado en San José por el especialista de la OIT Leonardo Ferreira, indica que debido a la crisis se podrían dejar de generar hasta 460.000 empleos en la subregión (sin incluir Guatemala).
Esto no sólo aumentaría la tasa de desempleo hasta el 9 por ciento, sino que, según Ferreira, además “se ampliaría la informalidad”, pues del total de puestos que no se generarían, 285.000 corresponden a puestos asalariados en la economía formal.
La situación es más grave para las mujeres, pues representan casi la mitad del incremento en el desempleo, desproporcionado si se considera que son 39 % de la población económicamente activa en la región. La tasa de desempleo de las mujeres podría subir en 3,5 puntos porcentuales, alcanzando el 14 %.
En cuanto a la población juvenil de 15 a 24 años, se estima que la tasa de desempleo podría subir en 2 puntos porcentuales, alcanzando un 16 %.
Ferreira destacó que las pérdidas de puestos de trabajo se concentrarán principalmente por ramas de actividad en comercio, restaurantes y hoteles, industria manufacturera y construcción.
“La subregión enfrenta la actual situación de crisis global con asignaturas pendientes que se reflejan en la debilidad estructural de sus mercados laborales”, comentó Ferreira.
El Director Subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana, Virgilio Levaggi, destacó que es fundamental abordar el tema de las respuestas a la crisis en foros como el que fue convocado en San José.
“El diálogo social es una herramienta importantísima para construir soluciones compartidas. No estamos frente a un desafío puramente económico o social, también es un desafío político”, dijo Levaggi. “La crisis pone a prueba la madurez democrática de nuestros países y su capacidad para lograr acuerdos”.
El estudio recuerda que los gobiernos de la subregión ya han anunciado planes para enfrentar la crisis. Destaca, sin embargo, que hay algunos aspectos a considerar para lograr un mayor impacto sobre la generación y preservación de empleos, como por ejemplo:
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Las medidas para atender necesidades específicas de las mujeres, en especial porque serían las más afectadas por la pérdida de puestos de trabajo.
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Las propuestas de estímulo al empleo que contemplen en forma específica informalidad y subempleo.
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Los enfoques de los proyectos de uso intensivo de mano de obra en infraestructura que privilegian los recursos locales.
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Los estímulos a la inversión en energía limpia, que fomentaría la generación de “empleos verdes”. La extensión de la protección social a colectivos más necesitados, en especial entre jóvenes, mujeres y trabajadores informales.
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Las estrategias para facilitar el acceso al crédito, a la asistencia técnica y a la formación empresarial.
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Los programas de transferencias condicionadas a la permanencia de niños y adolescentes en la escuela para mejorar su formación y reducir la presión sobre el mercado laboral.
“La crisis puede presentar una oportunidad para poner en práctica respuestas productivas que permitan generar empleo y trabajo decente”, dijo Ferreira. “Es importante que las estrategias no apunten solamente a paliar los efectos de la crisis, sino también a que haya sociedades económicamente más desarrolladas, más equitativas, más justas y estables”.
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lunes, 18 de mayo de 2009 |
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ILOLEX es una base de datos trilingüe que contiene los Convenios y Recomendaciones de la OIT, ratificaciones, comentarios de la Comisión de Expertos y del Comité de Libertad Sindical, reclamaciones, quejas, interpretaciones, estudios generales, y numerosos documentos vinculados.
Consúltela en la dirección: http://www.ilo.org/ilolex/spanish/index.htm |
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El Costo de la Coacción El informe describe el creciente número de prácticas inescrupulosas, fraudulentas y criminales que pueden llevar a las personas a situaciones de trabajo forzoso, y hace un llamado para aumentar los esfuerzos para erradicar estas prácticas. El informe describe además los importantes progresos que se han logrado en reducir y prevenir el trabajo forzoso a nivel nacional e internacional, pero advierte sobre el posible impacto de la crisis económica y del empleo mundial.
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La Libertad Sindical y la Negociación Colectiva en Centroamérica, Panamá y República Dominicana – un Panorama de su Estado Actual
Un estudio sobre el estado actual de la Libertad Sindical y la Negociación Colectiva en la subregión, con análisis por país y conclusiones que presentan los desafíos al ejercicio de estos derechos.
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El comercio sexual con personas menores de edad en Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Segundo estudio de tolerancia social. Análisis de resultados, desafíos y recomendaciones
Alrededor del 95% de la población de la región centroamericana reconoce la explotación sexual comercial como delito. Esta publicación ha sido elaborada por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo, y en él se analizan los datos de una encuesta sobre la tolerancia de la sociedad centroamericana frente a los delitos de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes.
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El informe identifica los principales rasgos que caracterizaron los mercados de trabajo de la subregión a partir de la información obtenida en las encuestas de hogares del 2006.Además, pretende dar a conocer algunos de los principales cambios que se dieron entre los años 2005 y el 2006, punto de partida del primer informe del mercado laboral, presentado por OLACD. | |
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